🖤 Larga vida a The Black Parade.
My Chemical Romance convirtió el Estadio GNP en territorio de DRAAG con una noche de nostalgia y catarsis colectiva. The End marcó la resurrección y miles de voces —morritos y treintones— demostraron que la escena sigue viva.
Sin lanzallamas, pero con toda la intensidad intacta: Helena, I’m Not Okay, Vampires Will Never Hurt You y más himnos que siguen marcando generaciones.

